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Monday, September 15, 2014

LA CANICA BAILADORA

No todos tenemos hoy en día canicas. Eran parte de juegos en la tierra, no había nada de consolas ni tampoco de tablet´s, en fin eran para adiestrar los ojos y coordinar los movimientos de los dedos y la palma de la mano. además, de coleccionarlas en los calcetines o bolsas de trapo, que hacia la mamá.

Las "Canicas Saltarinas" era una melodía y la cantábamos, el grillito cantor, Cri Cri, la difundía por la radio, era su creador: Gabilondo Soler. Algunas noches lo escuchábamos y nos emocionaba con sus cuentos, no había consolas sino despertares de imaginación. No había consolas sino inquietudes de memorizar y contar, y cantar.

Esta era mi tirito, es decir, la canica que más nos acomodaba y para nosotros era la de más valor, para otros era el mismo valor, de una igual. Algunas eran de colores, otras de jaspeados, y otras de cristal transparente o de piedra. Pero todas eran compañeras que inquietaban a contarlas -cuán rápido aprendimos a contar y a multiplicar o agrupar. Nada algebra de conjuntos, nosotros teníamos el concepto de lo que era un conjunto y sumábamos las de cristal, las de piedra y son tantas canicas, las de cristal de un solo color, son tantas, las transparentes son tantas, en total tengo... que ricos en canicas nos sentíamos.

Había juegos en los cuales apostamos una cantidad y participamos, en ocasiones perdimos y lloramos -eran muestras canicas, nuestras amigas, compañeras- que malo era el juego en el cual perdíamos; otras veces, ganamos y nos alegramos -nunca pensamos el dolor del amigo, al perder sus canicas- pero eran nuevas y las contábamos y sabíamos que teníamos más y más.

Estas canicas eran parte de otros juegos y elementos de juego como el Trompo, el Balero, los Patines... muchos elementos que nos formaron, y que decir de los deportes. Fuimos formados y nuestras aptitudes fueron desarrolladas en los campos, en los jardines, en los llanos o en los espacios destinados para esas actividades. Aún recuerdo a mis amigos jugando beis bol.

Éramos píchers, jardineros, primera base... en fin lo que podíamos jugar. Que días más bellos en el aire libre y socializando con los amigos, ver sus caras oír sus voces...

Cuanto anhelo regresar a ese tiempo, y ver a mis amigos... Si el tiempo lo permitiera y regresáramos...   No habría más angustias de las actuales, penas, congojas sino risas, gritos y sobre todo el amor de la amistad.

Sí al ver una canica regresamos a verla bailar en nuestros juegos, esa compañera bailadora sería una compañeras que nos hablara y nos contara su rol en nuestra vida y en nuestro juego.

Mi canica bailadora... 

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